El verdadero costo $0
El acompañante perfecto, el anzuelo idóneo o el atractivo mas sencillo. Así podríamos calificar al término Gratis en comunicación. Es frecuente que lo veamos en campañas publicitarias y para los ojos de los anunciantes termina siendo un arma efectiva. Pero siempre deja un manto de duda sobre cuan gratis es la oferta o promoción. Conocido son los casos de multitiendas que realizan estas ofertas de productos con el rótulo “gratis”. Desde chicos nos enseñaron que de una u otra forma terminas pagando eso que te prometieron de forma gratuita. De ahí el recelo de los consumidores al término. Pero ¿Dónde esta el negocio, se preguntara?, a continuación un ejemplo. Con frecuencia las multitiendas realizan ofertas con algunos productos comunicándolos como “Gratis”. Existe un alta posibilidad que usted concurra a la tienda, atraído por el ofertón, vea el producto, lo lleve y seguramente en su recorrido por las góndolas del local se va a fijar en otro producto, que no estaba en su cabeza antes de pisar la tienda. Este método, que termina siendo una subvención cruzada, es muy utilizado por grandes cadenas, ya que se termina pagando de una u otra manera, ya sea comprando otro producto, o pagando un recargo por utilizar su tarjeta de crédito, entre otras.
Hoy en día podemos trazar un límite diferencial entre el significado de “gratis”. Existe una diferencia entre el Gratis del siglo XX y el Gratis del siglo XXI. El del siglo XX es aquel ambiguo, que siempre el latente paso oculto detrás, como el del ejemplo anterior de la multitienda. Pero el Gratis del XXI cambia y viene de la mano de la revolución que produjo Internet en los modelos de negocios, así lo señala Chris Anderson, periodista y economista de la prestigiosa revista de tecnología Wired.
Google, Wikipedia, Flickr y muchos otras compañias de Internet basan sus modelos de negocios en la gratuidad, pero no la gratuidad sinónimo de mala calidad, por el contrario, gratuidad es igual a alta calidad. Pero ¿porque esto sucede en campo digital y no en el real?, la respuesta es sencilla. Internet se fundamenta en la economía de bits que posee características deflacionarias a diferencia de la economía que tradicionalmente conocemos. Dicha economía se sostiene en la Ley de Moore, que dice que cada 24 meses se duplica el número de transistores en un circuito integrado, en palabras simples se duplica la capacidad de procesamiento. La economía de bits se basa en tres variables claves, procesadores (anteriormente señalada con la ley de Moore), ancho de banda y almacenamiento. Esto quiere decir, que si para YouTube, hoy por hoy, le cuenta 1 dólar reproducir un video, pasado los 24 meses le costará la mitad. Es gracias a estos que la economía de bits resulta deflacionaria y no inflacionaria, los precios siempre van a estar a la baja. Existen otros modelos de negocios como el “freemium”, utilizado por Flickr, donde la compañía le ofrece al usuario un servicio de alta calidad gratis, pero si éste quiere aumentar su capacidad de subir fotos o de almacenamiento, el usuario tiene que pagar. Éste modelo se sustenta gracias a una “ley” del 5%, que quiere decir que el 5% de los usuarios financia todo el resto.
Las compañías en Internet entienden que las ganancias no provienen de forma directa, sino ingresas de forma lateral. Ya sea con productos “profesionales o avanzados” o simplemente entregando un plus en la reputación de la compañía, lo que genere utilidades en los mercados tradicionales.
Como se puede ver, el vapuleado término Gratis esta en pleno proceso de metamorfosis de la mano de Internet. La clave para sobrevivir ante lo “Gratis” es internalizar dentro de las empresas el valor que los usuarios le entregan a lo gratis (de buena calidad) mas allá de una política populista.
Nicolás Ibarra M.
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